ENTENDIENDO EL PODER DE LA LUZ UV-C
- INPAL

- 1 dic 2025
- 3 Min. de lectura
Cuando ocurre un eclipse solar, la sensación colectiva es siempre la misma: algo cambia en el entorno. La luz disminuye, el ambiente se enfría unos grados y por un instante parece que el mundo hace una pausa. No es magia. Es radiación modulada.
Ese fenómeno cósmico sirve como punto de partida para entender el poder que tiene la luz, especialmente cuando hablamos de desinfección. Comprendemos que la radiación solar llega a nosotros cargada de colores visibles, calor y también de un componente ultravioleta, que aunque no lo notamos, tiene un efecto microbicida natural.
Pero aquí sucede algo curioso. Entendiendo el poder de la Luz UV-C, es más efectiva desactivando microorganismos, pero la luz natural UV-C nunca llega a la Tierra. Y es precisamente la que aprovechamos artificialmente.
El sol aporta radiación UV, principalmente UV-A y UV-B. Estas longitudes de onda pueden dañar ciertos microorganismos y, en condiciones abiertas, ayudan a desinfectar superficies expuestas… pero con limitaciones:
No son constantes.
Dependen de la atmósfera, la hora, la estación y la nubosidad.
No entran en espacios interiores.
En otras palabras, la luz solar es como un desinfectante natural que funciona cuando las condiciones se alinean, pero no es un recurso confiable para ambientes interiores.
La Luz UV-C (especialmente entre 254–265 nm) es extremadamente eficiente para desactivar virus, bacterias, esporas y moho. Rompe directamente su ADN/ARN, evitando que se reproduzcan.
La atmósfera bloquea casi toda la UV-C natural, así que ningún espacio interior recibe ese efecto desinfectante del sol. Por eso se recrea artificialmente dentro de sistemas de aire acondicionado y ductos: ahí sí podemos dirigirla, medirla y aprovecharla.
CARACTERÍSTICA | LUZ SOLAR (UV-A / UV-B) | LUZ UVC ARTIFICIAL (254–265 NM) |
Efectividad antimicrobiana | Moderada, dependiente de condiciones | Muy alta, acción directa sobre ADN/ARN |
Constancia | Variable | Estable 24/7 |
Alcance | Exterior, no llega a interiores | Diseñada para ductos, serpentines y cámaras internas |
Control | No controlable | Intensidad, tiempo, ubicación y dirección controlables |
Velocidad de desinfección | Lenta o parcial | Rápida y repetitiva |
Riesgos | Mínimos | Solo se usa en espacios cerrados del sistema de aire, aislada del contacto humano |
COMPARACIÓN ENTRE LA LUZ SOLAR Y LA LUZ UVC EN ACCIÓN
La radiación solar aporta ciertos niveles de UV-A y UV-B que pueden reducir microorganismos en superficies expuestas, pero su acción es limitada. La intensidad varía según la hora del día, el clima, la latitud y las estaciones.

La luz UV-C, si se aplica de forma controlada y específica. No ilumina ni aporta calor; su función es alterar directamente el ADN o ARN de virus, bacterias y hongos.
Su eficacia no depende de condiciones externas y puede dirigirse exactamente al punto donde se requiere desinfección: serpentines, bandejas de condensados, ductos internos y también en superficies.
Mientras la radiación solar ofrece una desinfección parcial y circunstancial, la UV-C proporciona una desinfección constante, directa y altamente eficiente, especialmente en ambientes donde la luz natural no tiene ningún efecto.
Dónde realmente nos importa comparar esta diferencia, es en los sistemas de aire acondicionado, dentro de un ducto, que no entra ni un rayo del sol. En una manejadora y filtradora de aire. En un serpentín húmedo, dónde la oscuridad es perfecta para que el moho y las bacterias se multipliquen. Ahí la radiación UV-C hace su trabajo.
1. Desinfección constante y uniforme
La UVC actúa mientras el sistema está encendido o apagado, manteniendo el aire y las superficies internas libres de microorganismos.
2. Inactivación de virus y bacterias en segundos
A diferencia del sol, cuya acción es gradual, la UVC ataca la estructura genética de los patógenos en cada exposición.
3. Menos proliferación, menos olores
Las unidades manejadoras son lugares húmedos. Sin desinfección, se vuelven colonias biológicas.La UVC elimina la causa, no solo el síntoma.
4. Mayor eficiencia del equipo
Cuando los serpentines se mantienen libres de biopelículas, el equipo respira mejor:
Menor consumo energético
Mejor transferencia de calor
Menos carga para el compresor
5. Una barrera que el sol nunca podrá dar
El sol no penetra metal, no entra a ductos, no toca serpentines. La UVC sí.
Un fenómeno natural como es el eclipse, nos recuerda cómo un simple cambio en la luz transforma todo un entorno. La UV-C nos demuestra lo opuesto: cómo añadir la luz correcta, en el punto exacto, puede transformar la calidad del aire que respiramos.
Entendiendo el poder de la Luz UV-C. No toda la luz ilumina, la Luz UV-C desinfecta.

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